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Guía de la Catedral de Cefalú, Sicilia (Italia)

Introducción

La historia de la Catedral de Cefalú, una joya del arte normando-árabe-bizantino de Sicilia, está profundamente ligada a su fundador y a una famosa leyenda.

Cristo Pantocrátor de la Catedral de Cefalú

La construcción de la catedral comenzó en 1131 por voluntad del rey normando Roger II de Hauteville. La tradición cuenta que Roger II ordenó su edificación como un acto de agradecimiento al Salvador. Tras ser sorprendido por una violenta tempestad en el mar, el rey hizo un voto prometiendo construir una iglesia en el lugar donde lograse desembarcar a salvo, lo cual ocurrió en las costas de Cefalú.

Su construcción se concibió como un símbolo del poder normando en la isla y como parte del ambicioso proyecto arquitectónico y político de Roger II, que también incluyó otros grandes templos de la Sicilia normanda.

Mosaicos bizantinos representando apóstoles

Los primeros trabajos permitieron levantar la estructura basilical, las torres y la cabecera, pero el proyecto original -que aspiraba a convertirse en el panteón real- nunca se completó del todo, en parte por la muerte del rey en 1154 y por cambios en las prioridades políticas de sus sucesores.

Mosaico con dos arcángeles vestidos con lorus

Durante el siglo XII se llevaron a cabo las decoraciones más significativas, entre ellas los célebres mosaicos bizantinos del presbiterio y ábside principal, finalizados probablemente hacia 1148, donde destaca el majestuoso Cristo Pantocrátor, considerado una de las obras maestras del arte bizantino siciliano.

Cristo Pantocrator en un mosaico de estética e iconografía bizantinas

En los siglos posteriores, la catedral experimentó largas fases de estancamiento y modificaciones parciales: en la Baja Edad Media se añadieron elementos góticos y algunas estructuras auxiliares, mientras que entre los siglos XVI y XVII se realizaron obras destinadas a consolidar la fábrica y adaptar ciertos espacios a las necesidades litúrgicas de la época.

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El aspecto actual del templo es resultado de un proceso prolongado que combinó influencias normandas, bizantinas, árabes y latinas, reflejo de la diversidad cultural de la Sicilia medieval.
A mediados del siglo XIX se efectuaron restauraciones que buscaban recuperar su apariencia original, en línea con la corriente historicista del momento.

Finalmente, en 2015 la catedral fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte del conjunto de monumentos sículo-normandos de Palermo, Monreale y Cefalú, reconocimiento que coronó siglos de historia y reafirmó su relevancia como uno de los mayores logros arquitectónicos de la Sicilia normanda.

Detalle de mosaicos de la catedral

Arquitectura

El templo es un gran edificio de planta de cruz latina con tres naves de siete tramos separadas por arcos formeros sobre columnas. Su longitud supera los 70 metros, mientras que la altura de la nave central es de 24 metros y la del transepto es de 33 metros. Dichas naves terminan en un largo transepto muy marcado en planta y desde él se entra a una cabecera de tres ábsides con sus presbiterios respectivos más anchos. Se da la particularidad de que el ábside principal o central tiene un presbiterio muy largo, de dos tramos, por lo que sobresale de manera muy protagonista en su vista oriental.

Naves con arquerías de arcos apuntados sobre columnas

Se suele establecer relaciones entre este templo y el de la catedral de Monreale. Siendo cierto en la disposición general de sus diferentes partes, hay que decir que en la catedral de Cefalú, el transepto y sobre todo la cabecera adquiere un mayor protagonismo.

Exterior

Se entra en el templo, a través de una escalinata adornada por estatuas. Su soberbia fachada del siglo XII está enmarcada por dos poderosas torres, muy similares entre sí, aunque no iguales.

Fachada occidental de la catedral de Cefalú

Cada una lleva tres huecos superpuestos para las campanas de arcos apuntados con la particularidad de que las dos parejas superiores son ajimezados. Encima de estas torres se construyeron sendos cuerpos de base menor que a su vez quedan coronados por sus respectivos chapiteles.

Cuerpo superior de la torre sur

Comunica las bases de estas dos torres-campanario un pórtico adelantado con tres arcos ojivales sobre columnas. Se trata de una obra de la segunda mitad del siglo XV atribuida a Ambrogio da Como.

Po´rtico que antecede a la fachada de la iglesia catedralicia

Tras este pórtico tenemos la auténtica fachada catedralicia con una puerta de arco de medio punto. Su muro superior consigue crear una de las fachadas más decoradas del arte siciliano medieval gracias a su ventanal ojival y dos pisos de arcos sobre columnas y de arcos entrecruzados con perfil de zigzagueado o de chevrons.

Arcos con chevrons sobre columnas de la fachada

El costado meridional de la catedral muestra la nave lateral correspondiente con ventanales y remate con almenas en la cornisa. Más arriba, se ve el muro sur de la nave central con sus correspondientes vanos de iluminación. Pero mucho más interesante es la decoración superior del tramo presbiterial del ábside sur o diaconicón. Está integrado por unos extraños y espectaculares arcos entrecruzados con intradós de chevrons sobre columnas.

Arquería de la fachada sur

El exterior de la cabecera es muy difícil de observar por el lugar que ocupa, casi al borde de un acantilado. Como ya dijimos, el ábside central sobresale notablemente de los colaterales. La decoración mural recuerda algo a la de Monreale, pero de manera mucho más simplificada. En este caso, sólo los absidiolos sur y norte cuentan con los arcos entrecruzados árabes vistos en Monreale, pero en este caso son de medio punto y sobre parejas de columnas geminadas, además de tener un ornato mucho más contenido. Como curiosidad, en esta parte de la catedral de Cefalú podemos contemplar auténticos canecillos románicos con cabeza humanas y de animales.

Exterior de la cabecera

Interior

El monumental interior de la Catedral de Monreale es de un cuerpo de naves basilical. Está dividido en tres naves por 16 poderosas columnas que culminan en artísticos capiteles de tipo romano y corintio, y que sostienen elegantes arcos ojivales de influencia árabe.

Sencillo alzado de la nave central: arcos formeros y claristorio

Encima de éstos se elevan muros con ventanales (claristorio) que soportan el techo de madera a dos aguas (parhilera) con tirantes, original del siglo XII con algunas reparaciones fechadas en 1159.

Interior de la catedral

Se trata un importante legado del arte de la carpintería normanda que conserva en algunas de las vigas de madera dibujos decorativos primitivos, algunos de origen árabe (siglo XII) y otros cristianos (siglo XIII), aunque cuesta mucho verlos desde el suelo.

Interior de la nave central de la catedral desde la tribuna occidental

Igualmente, los muros perimetrales de las dos naves laterales tienen ventanales de iluminación y techos de madera.

En la nave septentrional hay un grupo escultórico renacentista de la Virgen con el Niño, del siglo XVI, de Antonello Gagini.

Se accede al transepto a través de un gran arco ojival sostenido por columnas. Precisamente es el presbiterio el espacio más modificado por ornamentación postmedieval.

Cerca del transepto se encuentra la pila bautismal del siglo XII. Está esculpida en un solo bloque de piedra gris oscuro (piedra lumachella extraída de la Rocca di Cefalú) y la copa lleva relieves de animales.

Pila bautismal

Como dijimos, el enorme presbiterio central está formado por dos tramos rectangulares que terminan en el ábside de planta semicircular. El tramo presbiterial más cercano al transepto tiene estatuas y yeserías barrocas.

Interior del presbiterio de la Catedral

Mucho más interesante es el tramo presbiterial adyacente al ábside porque junto a éste, contiene en las paredes y en la bóveda de crucería todo el universo musivario de la catedral de Cefalú.

Mosaico con ángeles y serafines en la zona presbiterial de la catedral de Cefalú

Mosaicos

El mosaico iconográficamente principal es, sin duda, el Pantocrator de la bóveda de cuarto de esfera apuntada del ábside central.

Mosaicos del ábside

Como es norma, Cristo lleva nimbo crucífero, la inscripción IC XC (Iesus Xristos). Bendice con la mano derecha de manera que indica que su naturaleza es doble y pertenece a la Trinidad. Lleva un libro abierto en la mano con el siguiente texto en griego y en latín:

Texto en griego de la Biblia del PAntocrátor

EGO SVM LVX MUNDI
SEQUITUR ME NON
AMBVLABIT IN TENEBRIS
SED HABEBIT LVMEN
VITÆ

YO SOY LA LUZ DEL MUNDO
EL QUE ME SIGUE, NO
ANDARÁ EN TINIEBLAS
SINO QUE TENDRÁ LA LUZ
DE LA VIDA.

Primer plano de la Biblia del Pantocrator de Cefalú

Inmediatamente debajo, ya en el tambor semicilíndrico, aparece la Virgen María de pie, orando como perfecta intercesora. A ambos lados la flanquean dos parejas de preciosos ángeles.
Más abajo, en dos registros superpuestos aparecen los doce apóstoles, incluyendo a San Pablo en sustitución de Judas Iscariote. Todos ellos llevan su texto identificativo escrito en griego.

Mosaicos del ábside bajo el Pantocrátor

El tramo presbiterial adyacente es rectangular y se cubre con bóveda de crucería. También esta cubierto de preciosos mosaicos bizantinos. En los plementos anchos aparece un serafín y un ángel. En los plementos estrecho sólo un serafín.

Las paredes laterales de dicho tramo presbiterial cuentan con mosaicos que representan numerosos patriarcas, profetas y santos, en esta ocasión identificados en latín. Aparece San Agustín de Hipona, santos militares como San Néstor, San Jorge y San Demetrio, etc.

Sector de mosaicos de la catedral de Cefalú, en Sicilia

El pavimento también es de mosaicos y sostiene el trono real y el episcopal, decorados también con taraceas musivas.

Claustro

El Claustro de Cefalú es una de las joyas arquitectónicas más importantes del arte normando-siciliano. Construido a mediados del siglo XII, contemporáneamente a la catedral fundada por el rey Roger II, este claustro es notable por ser uno de los pocos que se conservan en un estado relativamente completo en Sicilia de esa época, y es un testimonio excepcional de la síntesis cultural característica de la isla: una mezcla de influencias bizantinas, islámicas y románicas.

Panda del claustro de la catedral de Cefalú

El claustro se construyó para la vida de los canónigos, sirviendo como el corazón del complejo catedralicio. Se adosa al lado norte de la catedral y presentaba una planta cuadrangular, pero una serie de acontecimientos históricos ha mermado su estado de conservación, creando una cierta sensación de estructura mutilada.

Claustro y campanario

En concreto, la panda sur ha sido la más afectada, siendo una panda perdida. Este lado del claustro fue destruido en 1809 a causa de un derrumbe. A pesar de que se han realizado estudios y planes, este lado no ha sido reconstruido hasta la fecha, dejando el patio abierto en ese flanco y alterando irreversiblemente la forma cuadrangular del conjunto original.

Arquerías del claustro de la catedral de Cefalú

Por su parte, la panda norte fue desmontada porque también había sufrido daños significativos. Este sector, junto con una fuente, tuvo que ser desmontado en 1952 y sus elementos (columnas y capiteles) se depositaron en los almacenes de la Catedral. Aunque las piezas están a salvo, el ala no está actualmente en su ubicación original, lo que significa que el claustro solo exhibe dos de sus alas originales in situ.

Las restauraciones más recientes, que permitieron reabrir el claustro al público a principios del siglo XXI (alrededor de 2003), se realizaron con una filosofía de "mínima intervención". El objetivo principal fue la consolidación estructural: asegurar las columnas, arcos y muros restantes, la limpieza de la piedra: eliminar la suciedad acumulada que ocultaba los detalles escultóricos de los capiteles y la recuperación de la policromía: durante la limpieza, se descubrieron y se hicieron más visibles restos de la policromía original que decoraba algunos de los capiteles, volviendo a realzar los colores donde se habían perdido o eran invisibles.

Capiteles con dragones

Las pandas supervivientes se comunican con el patio central por arquerías que descansan sobre columnas pareadas. Estas columnas, frecuentemente adornadas con motivos geométricos o vegetales, sostienen una serie de arcos de medio punto que contribuyen a su ritmo y ligereza visual.

La mayor riqueza y valor artístico del claustro de la Catedral de Monreale residen en los capiteles que coronan las columnas. Se cree que fueron esculpidos por canteros locales y, posiblemente, por maestros formados en el sur de Italia o incluso influenciados por talleres de Provenza o Borgoña. Aunque el claustro cuenta con 26 pares de columnas originales, algunos capiteles han sido reemplazados o restaurados a lo largo del tiempo.

Capitel con arpías

La iconografía es extraordinariamente variada y rica, constituyendo un verdadero "libro de piedra" del pensamiento medieval. Podemos clasificar los temas en tres grandes grupos:

Temas Bíblicos y Religiosos: aunque son menos comunes que los demás, incluyen escenas del Nuevo Testamento y figuras de santos o apóstoles.

Capitel de la construcción del Arca de Noé

Figuras Humanas y Alegóricas: destacan las representaciones de hombres en diversas actitudes, a menudo con connotaciones morales o alegóricas. Es frecuente encontrar figuras que simbolizan los vicios o virtudes.

Fauna Fantástica y Seres Mitológicos: este es el grupo más impactante y refleja una fuerte influencia de los repertorios románicos, como leones, águilas, toros, sirenas, arpías, grifos y centauros, en ocasiones en combate entre sí.

Capitel de grifos en el claustro

Motivos Vegetales y Geométricos: patrones intrincados de hojas de acanto, palmetas y entrelazado.

El uso de mármol de Carrara o similar y la precisión del tallado hacen de estos capiteles uno de los mejores ejemplos de escultura románica en el Mediterráneo, fusionando la fuerza expresiva del arte occidental con la suntuosidad decorativa de las tradiciones orientales.


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